Dejemos de buscar a Nemo y a Dory

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El mensaje de Buscando a Nemo fue muy claro: los peces no pertenecen a las peceras sino al océano. Sin embargo, después de su estreno pareció que todo mundo quería un pez payaso en casa. Para satisfacer la demanda, en Australia se criaron en cautiverio con el fin de preservar la Gran Barrera de Coral. No obstante, en otros países como en Filipinas, la captura se lleva a cabo por envenenamiento, es decir, rociando cianuro en arrecifes de coral que funcione como anestésico de peces, pero que también mata en las primeras horas al 75% de los animales y a otras especies, como los corales.

 

blue tang clownfish

 

Por si fuera poco, ahora la secuela de Disney-Pixar, Buscando a Dory, se enfoca en un pez cirujano azul (Paracanthurus hepatus). El gran problema es que esta especie es mucho más delicada que la de Nemo, pues ni siquiera se puede reproducir en cautiverio. Entonces es muy posible que todas las Dorys a la venta provendrán directamente del océano, es decir que habrá que considerar cuántos peces perdieron su vida por cada pez cirujano a la venta, además de cuánto daño se le hizo al arrecife de coral de donde fue extraído. Recordemos que éstos son ecosistemas muy frágiles y de los más amenazados en el mundo como para hacerles más daño por caprichos comerciales.

Ahora, es posible que muchos de quienes piden estos animales sean los niños, inocentemente, entonces convendría explicarles las razones por las que es muy delicado conseguir uno. Pero para ello es necesario que los adultos entiendan que un animal capturado representa otros muchos que murieron en el proceso, un daño a su hábitat y un desequilibrio enorme a los lazos que unen a todas las especies.

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